Barcelona, capital de las palomas (12/08/2010)



Barcelona tiene una densidad de palomas de 4.000 ejemplares por km2 -6.500 en algunas zonas de Ciutat Vella-, diez veces mayor que la que aconsejan los expertos, por lo que la Agencia de Salud Pública se propone reducir la población doblando las capturas de estos animales hasta 41.000 al año.

Según el último censo, que data de 2006, en la capital catalana había 256.000 palomas, un 40% más que en el de 1991, un incremento que demostraba que los programas de control de la colonia de estas aves, que entre otros puntos incluía la captura y sacrificio de unos 20.000 ejemplares anuales, no estaba teniendo éxito.

Por ello, la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) decidió doblar el número de capturas hasta 40.000 al año para intentar frenar el crecimiento de la colonia de palomas, aunque según ha recalcado el jefe de servicio de Vigilancia y Control de Plagas Urbanas, Víctor Peracho, alcanzar esa densidad "ideal" de entre 400 y 600 ejemplares por km2 es prácticamente una quimera.

La costumbre de muchos barceloneses de darles comida, a pesar de las peticiones municipales para que no lo hagan, y el clima de la ciudad, hacen que las palomas tengan una natalidad casi incontrolable.

En 2009 se sacrificaron 41.000 ejemplares, el doble que en 2008 (22.000) un incremento que, a falta de que lo ratifique el nuevo censo en elaboración, ha tenido ya sus primeros efectos positivos al disminuir el número de quejas denunciadas por los ciudadanos a causa de las palomas: de 380 en 2007 a 299 en 2009, un dato que hace intuir una reducción de la colonia de estas aves.

El Ayuntamiento barcelonés acaba de adjudicar a la empresa Colomba Control el contrato para la captura y sacrificio de 64.700 palomas hasta diciembre de 2011, que se sumarán a las 23.000 que se han eliminado en lo que va de año.

Las aves son capturadas por medio de redes y jaulas trampa en las zonas de mayor presión urbana de estos animales para posteriormente ser asfixiadas con C02.

La presidenta de la Asociación de Defensa de los Animales (ADDA), Carmen Méndez, ha criticado un método de control que considera cruel e ineficaz "porque no ha servido para frenar el número de palomas", y ha pedido al consistorio que paralice este programa y apueste por la creación de palomares ecológicos como los existentes en París o Basilea, donde se ha abandonado los programas de exterminio.

En estos palomares se controla el crecimiento de la población sustituyendo los huevos por otros falsos para que las palomas no se den cuenta del cambio y no huyan a nidificar a otros puntos, un sistema que, según esta organización, reduciría la colonia a la mitad en el plazo de cuatro o cinco años.

ADDA blande además diversos estudios donde se asegura que, si se captura y elimina una cuarta parte de la colonia de palomas, la población recupera su densidad original en menos de 24 meses, ya que estos métodos tiene un "efecto rebote".

Según Peracho, no existen estudios científicos que avalen la funcionalidad este tipo de palomares, que cree que pueden resultar útiles en localidades pequeñas, pero no en una ciudad con Barcelona donde sería necesario crear muchos, con los gastos de mantenimiento que conllevaría, y que no garantizarían además que existieran colonias de aves fuera de estos puntos.

"La paloma es una especie oportunista que nidifica en edificios e inmuebles privados, cerca de donde tienen disponibilidad de alimento, algo que está relacionado con los hábitos de determinados ciudadanos que les dan de comer", explica el jefe de servicio, que remarca que la captura de palomas no es la única medida que realiza la ASPB para controlar esta plaga.

En este sentido, se llevan a cabo estudios poblacionales y sanitarios y realizan un control de las zonas de nidificación en propiedades privadas a las que la agencia no tiene acceso, por lo que su labor se centra en la información sobre las medidas preventivas y correctoras para que no proliferen y poder ahuyentarlas.

Sin embargo, Peracho insiste en la importancia de contar con la colaboración de los ciudadanos para que dejen de alimentar a las palomas, porque en caso contrario, cualquier campaña estará abocada al fracaso.

Ante la extendida afición de algunos ciudadanos, ADDA va más allá y propone crear un censo de alimentadores que podrían continuar dando comida a las aves, pero en lugares específicos.
 

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